Aikido

Concepto

El Aikido significa El Camino de la Armonía. Existen infinidad de concepciones con respecto a la idea de lo que es y puede ser el Aikido. En primer lugar puede parecer un método de defensa personal, pero desde que se profundiza un poco en él, vemos que el Aikido es algo más que un simple conjunto de técnicas de defensa, para convertirse en un sistema cuyo propósito final es la búsqueda del equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu.

Mediante el estudio profundo del Aikido aprendemos, además de gran cantidad de proyecciones y controles articulares, etc. para defendernos sin necesidad de destruir al atacante, se consigue de forma natural el desarrollo de nuestras cualidades físicas y mentales, que nos permiten comprender la verdadera naturaleza de nuestro espíritu.

El estudio del aprovechamiento de nuestro cuerpo durante el entrenamiento hace que percibamos de forma evidente la naturaleza de nuestra nergía interior-exterior y como canalizarla de forma positiva. La comprensión interna del sentido circular de los movimientos de nuestro cuerpo y su aplicación práctica hace que descubramos una actitud diferente en nuestra vida ante situaciones que antes eran de difícil solución.

Aikido concepto
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El Aikido significa El Camino de la Armonía. Existen infinidad de concepciones con respecto a la idea de lo que es y puede ser el Aikido. En primer lugar puede parecer un método de defensa personal, pero desde que se profundiza un poco en él, vemos que el Aikido es algo más que un simple conjunto de técnicas de defensa, para convertirse en un sistema cuyo propósito final es la búsqueda del equilibrio entre la mente, el cuerpo y el espíritu.

Mediante el estudio profundo del Aikido aprendemos, además de gran cantidad de proyecciones y controles articulares, etc. para defendernos sin necesidad de destruir al atacante, se consigue de forma natural el desarrollo de nuestras cualidades físicas y mentales, que nos permiten comprender la verdadera naturaleza de nuestro espíritu.

El estudio del aprovechamiento de nuestro cuerpo durante el entrenamiento hace que percibamos de forma evidente la naturaleza de nuestra nergía interior-exterior y como canalizarla de forma positiva. La comprensión interna del sentido circular de los movimientos de nuestro cuerpo y su aplicación práctica hace que descubramos una actitud diferente en nuestra vida ante situaciones que antes eran de difícil solución.
La naturaleza no violenta del Aikido hace que su énfasis esté en el desarrollo de aspectos de mejora tanto física como mental y en un cambio de actitud interna que nos permite convivir mejor con nosotros mismos y nuestro entorno.

Desde el punto de vista físico la práctica de Aikido resulta exigente en la medida que obliga a realizar gestos y movimientos naturales pero no habituales que incrementan nuestra forma física y permiten que cualquier persona que lo desee pueda practicarlo.
También desarrollamos la agilidad y la flexibilidad que son elementos primordiales durante el entrenamiento y que nos permiten desarrollar una sensibilidad y una percepción efectiva de los movimientos y su significado en cualquier situación que se nos presente.
La conjunción de todos estos aspectos en un mismo espacio tiempo crean una nueva forma de fuerza interior, que se manifiesta durante el entrenamiento y que se expresa en el desarrollo de una energía interna localizada en el hará (centro fisiológico situado debajo del ombligo),
haciéndose cada vez más perceptible mediante el entrenamiento.

Dentro del Aikido existen gran variedad de estilos, algunos de ellos son directos ante los ataques y otros que buscan un trabajo más elaborado mediante la búsqueda de la suavidad, la distancia y el momento correcto para la realización de las técnicas mediante movimientos
circulares, esquivas y estudio de ángulos, que nos ayudan a percibir la eficacia y contundencia de las técnicas que estamos practicando etc…
Mientras se practica Aikido se adoptan dos tipos de clasificaciones durante la práctica:
Cinturón blanco hasta que se consigue el nivel necesario para obtener el Cinturón Negro. Por otro lado la ropa que se viste es el tradicional dogi de entrenamiento parecido al de Judo y a los cinturones negros se les permite vestir una prenda que es una falda-pantalón tradicional llamada
hakama.

Al principio de la practica en las clases de Aikido, los principiantes comienzan aprendiendo aspectos básicos tales como: caminar de forma adecuada, respirar, realizar caídas, etc… El carácter no competitivo hace que la práctica de Aikido sea introspectiva y personal. El maestro que da la
clase debe ayudar pero nunca imponer su criterio. De esta manera el entrenamiento nos induce a una búsqueda personal de la perfección y aprender la utilidad de nuestra propia responsabilidad en nuestro crecimiento. Esta forma de entrenamiento hace que nuestra concentración y el estado de conciencia durante el entrenamiento sea equiparable a la meditación, para poder mover nuestro cuerpo con total libertad, máxima potencia y absoluta calma interior.
Así el Aikido se convierte en meditación en movimiento, que nos ayuda a conocer, en primer lugar, la percepción personal de nuestro ki (energía) y en segundo lugar la forma más correcta y natural de usarla.

Habiendo tenido esa percepción, nuestro siguiente deseo es progresar y profundizar en esta sensación. En esta parte del entrenamiento nuestra práctica se encarga de desarrollar aspectos como la postura, la respiración y la actitud, el timing, la estructura, la percepción del eje corporal, etc…
Mientras estamos realizando una técnica tenemos que poder comprender la naturaleza de la acción que estamos creando y cómo podemos modificarla y mejorarla en cualquier momento sin perder de vista los principios del Aikido. Es de esta manera como el Aikido se convierte en una
continua comunicación interna entre una acción exterior y respuesta que surge desde nuestro interior. Es aquí donde se comprende la noción de “compañero de práctica”, totalmente imprescindible para vivir la experiencia del Aikido: el compañero nos introduce en un mundo de
compromiso, relación y negociación sin palabras que se presenta en el momento de ejecutar una técnica. Sin una colaboración pactada de antemano de forma tácita, las posibilidades de profundizar en el Aikido se reducen, puesto que es necesario para la ejecución técnica y el
desarrollo de la misma una comunicación sin palabras y una relación cordial con el compañero, en el aquí-ahora, productiva para ambos.
Es por eso que el Aikido produce una pasión en todos aquellos que lo practicamos y después de hacerlo asiduamente resulta inevitable el encontrar respuestas interiores que nos permiten ser mejores personas, mejores amigos y nuestro propio maestro interior.